Mi prima me invitó a la Fiesta de la Lavanda en Biruhega. Desde hace ocho años, todos los 19 y 20 de julio, que son los días de máxima floración de la lavanda, este maravilloso pueblo se engalana, se viste de color lavanda y de color blanco.

Se respira, y nunca mejor dicho, un ambiente muy especial por sus calles cargadas de siglos de historia, la gente es muy amable y ¡se come muy bien!.

El paisaje es sencillamente espectacular. Cuando estas entre estas plantas, da la sensación de estar navegando en un mar de lavanda, es único. El momento del día que mas me emocionó fue durante el atardecer, todo se volvió muy intenso, el olor y el color relajante y armonioso al mismo tiempo.

Y os estaréis preguntando ¿ por qué el blanco?, pues porque hace el contraste con el color de la lavanda, lo realza y lo hace brillar. Y….sí, sin duda hay que visitar los campos vestidos de blanco. Se ha convertido en una costumbre, en una tradición.

¡Sólo tiene ocho años esta tradición!, y que mas da. Desmitifiquemos aquello que representa lo que tiene mas de cien años. ¡Ojo! eso no quiere decir que no respetemos y valoremos todo lo que perdura en el tiempo, pero es que yo creo que ocho años, tal y como va el mundo hoy en día, es mas que suficiente.

Todo lo que se cuida, se mima y se respeta, merece un reconocimiento por parte de todos.

Gracias prima Reyes por invitarme. Muak.

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