Os preguntaréis ¿ esta pasada de foto, de donde sale?, jajajaja. Es el Salar de ATACAMA, un lugar mágico en el mundo al pié de los Andes (Chile). Se encuentra a 2.300 metros de altitud.

La atmósfera que se respira es tan saludable, limpia y transparente, que te pone de un humor inmejorable. Es un reconstituyente natural, aumenta la energía y alimenta el alma.

La foto es en la Laguna de Chaxa, lugar donde viven distintas clases de flamencos, como son el flamenco chileno y el flamenco andino. Es fácil reconocerlos. El flamenco andino tiene las piernas largas y las patas de color amarillo, mientras que el flamenco chileno se caracteriza por tener el pico muy curvado. En cualquier caso, es todo un espectáculo contemplarlos.

He pasado el mes de agosto aquí, en el desierto, disfrutando de la naturaleza en esencia y he vuelto renovada y con un nivel de percepción alto. Todo me llega, lo recibo, lo intuyo. Mi nivel de percepción se ha instalado en mi ser en calma, con absoluta armonía. Me levanto y me acuesto cantando. Parece una tontería, incluso una frivolidad, pero yo creo que es una buena medida para conocer tu nivel de felicidad.

Me encuentro mejor que nunca. Un viaje  es necesario, te enseña tanto… ¡eso si! siempre y cuando sepas volver a tu realidad cotidiana y consigas adaptar tus inigualables experiencias a tu día a día.

 

Un beso. L.

 

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